“EL JUEGO DEL CALAMAR”, repensando el consumo de medios en la infancia

Se ha observado en las últimas semanas que niños de edades muy tempranas conversan o juegan al “Juego del Calamar”, serie popular de Netflix.

Esto sucede especialmente en parques o colegios, lugares donde los niños se reúnen a compartir y a socializar.

A nivel mundial ha generado un gran debate y algunos expertos advierten de los posibles riesgos de su consumo en la infancia.

La serie maneja un contenido hiperviolento y con contenidos sexuales.   Se trata de un juego brutal de supervivencia entre personas con grandes deudas, que pertenecen a distintos estratos económicos y sociales, y que compiten para ganar un premio económico que les permita saldarlas.  Combina de manera ambivalente juegos infantiles tradicionales de la sociedad en que transcurre, con muertes crueles y violentas.  Transmite valores e imágenes que podrían incidir negativamente en algunos niños, tomando en cuenta que no cuentan con elementos de pensamiento crítico para hacer un análisis profundo del contenido de la misma.

Pero más allá de esta serie específica, vale la pena reflexionar el modo en que, como familias de una comunidad, nos queremos posicionar frente a este y otros fenómenos mediáticos.  Que los niños hablen o jueguen al “Juego del Calamar” puede indicar algunas cosas frente a las cuales debemos estar atentos:

  • Niños pequeños están teniendo acceso a series con contenidos no apropiados a su edad, altamente violentos y con contenidos sexuales, con o sin conocimiento de sus padres.
  • Han escuchado de amigos, adultos hablando de ella, o visto en youtube o en redes como tik tok contenido alusivo a esta serie que los está animando a consumirla o al menos a reproducir algunas de sus escenas.

Traer a sus juegos ciertos contenidos de esta serie, si bien es cierto debe tener nuestra atención y acompañamiento, no indica en sí mismo un acto peligroso.  Los niños utilizan el juego para recrear, entender y poner en acto algo que han vivenciado o les resulta llamativo.

Riesgos posibles:

Los peligros estarían, por otro lado, si:

  • Traspasara el nivel de juego lúdico por imitación o para recrear algo visto o escuchado, por actos más agresivos, con cargas de ensañamiento y violencia.
  • Se naturalizara entre los niños formas de violencia, actitudes crueles o abusivas, se practiquen antivalores como el trato abusivo a personas en estado de pobreza o vulnerabilidad.
  • Que los niños sean impulsados a realizar actos o retos que pongan en peligro su integridad física o personal por estar “de moda’.

A eso debemos estar atentos y anticiparnos, no podemos encerrarlos en una burbuja, pero si tomar algunas medidas

 Sugerencias para padres y madres:

  • Enseñar a los hijos que hay series de televisión que no son aptas para ellos aunque estén de moda. “Que todos hablen de ella o jueguen, no significa que también debes hacerlo.”
  • Hablar con los niños previamente y de manera clara sobre las razones por las que ustedes como padres limitan los tiempos y los contenidos de redes y plataformas.
  • Limitar claramente los contenidos que pueden ver en distintas plataformas y el tiempo que están expuestos a ellas.
  • Tener como referencia el límite etario (EDAD) al que están dirigidas las series y redes sociales como Tik Tok, tan populares hoy en día para las familias.
  • No dejarlos solos en el consumo de los contenidos permitidos: acompañar, mediar y conversar sobre lo que ven.
  • Hablar sobre la incitación o la presión social a la que pueden ser susceptibles para consumir contenidos no aptos para su edad o realzar retos “de moda. Es importante entender en este punto que los niños y jóvenes hoy en día tienden más que antes a sentirse atraídos o presionados por la idea de ser “audaces, atreverse”, sin un criterio formado respecto a lo que es un reto que me impulsa a superarme en algún ámbito, y el que invita a repetir acciones en ocasiones sin sentido. Los niños y jóvenes deberían ir aprendiendo a diferenciar de aquel desafío que conlleva algún fondo constructivo, que este más allá de mostrar en “imagen” a una audiencia anónima “de lo que soy capaz”, muchas veces con el único fin de recibir “un me gusta (like)” o aumentar la audiencia.

Oportunidades y Desafíos ante la situación actual:

Los padres, que aún han podido mantener un acceso controlado y supervisado en el acceso a internet de los niños en sus hogares, podrían plantearse cómo objetivo el ir formando en sus hijos un pensamiento que le permita ser crítico y tomar buenas decisiones en el futuro frente a una sociedad que impulsa mediáticamente a “atreverse, mostrarse, ser audaces a toda costa”.  Y aquellas familias, cuyos hijos tienen acceso más libre de estos medios podrían observar detenidamente: ¿qué están consumiendo mi hijo y sus amigos”, ¿qué piensan de lo que consumen y como puedo mediar y reflexionar con él para que no cierre la comunicación conmigo y reciba el mensaje como una señal de cuidado?

Es necesario contemplar que se tratan de fenómenos del mundo en el que nuestros hijos están creciendo y por eso es importante desde pequeños, escuchar, dialogar y orientar alrededor de los temas que necesitan conocer para saber tomar decisiones responsables, cuidarlos de ser susceptibles de engaños o riesgos y sobre todo para tener una posición previa a posibles situaciones que se puedan presentar y que no sean sencillas de manejar.

Finalmente, debemos preguntarnos como padres ¿es necesario que mi hijo consuma este contenido mediático? ¿es adecuado a su nivel de desarrollo del pensamiento y acorde a su nivel de desarrollo socioemocional? ¿pueden comprender mis hijos los mensajes que se transmiten en imágenes y palabras a través de estos dispositivos? ¿Los contenidos que consumen apoyan los valores y creencias que nosotros como familia hemos decidido enseñar y practicar en casa? Recordemos que nuestra responsabilidad como padres en relación al cuidado de nuestros hijos es ineludible y que las decisiones que tomemos alrededor de ellos siempre tendrán consecuencias a corto, mediano y largo plazo.

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